SINOPSIS

Pedro y Tati forman una pareja que vive en una ciudad del caribe colombiano donde llevan una vida sin afanes, todo cambia desde el día que él se enloquece; su locura es creerse un niño. Tati hace de todo para que su marido se cure del raro trastorno, como última opción lo lleva a un macondiano pueblo a confrontarlo con su madre y sus dos hermanos, sus esperanzas se desvanecen al ver que Pedro no reconoce a ninguno de los tres, en cambio se conecta con el lugar jugando lo mismo que cuando tenía cinco años. En ese entorno rural se revela un secreto familiar que hace retoñar la ilusión de que Tati recupere a su esposo y con él su tranquila vida.

LOS HILOS QUE TEJEN A HUELLAS

Huellas es una cinta familiar, entretenida, emocional y esperanzadora; en la que sus personajes le brindan al espectador cercanía y familiaridad. Con una puesta en escena sencilla, el filme permite concentrarse en la historia e identificar en cada uno de sus personajes las huellas emocionales, culturales, sociales y familiares; esas que definen lo que somos pero que también nos brindan la posibilidad que tenemos como seres humanos de hacer cambios para labrar el destino que anhelamos. Cada personaje en el filme se enfrenta a sus propias huellas, las asume y sale victorioso.

Aunque la historia transcurre en esta época, el arte, los paisajes y sonidos evocan lugares de antaño, El Anclar, es un pueblo del caribe, que así como su nombre lo indica, el tiempo se ancló en él, donde las únicas diferencias con el pasado es que ahora hay energía eléctrica varias horas al día y los habitantes no se transportan en burro sino en moto.

Con el fin de respetar  y apropiarse al máximo de la cultura que ha inspirado a escritores como Gabriel García Márquez, Manuel Zapata Olivella, Raúl Gómez Jattin y David Sánchez Juliao, entre otros, el director documentó parte de la cosmovisión de los pobladores del caribe colombiano y la plasmó en los recorridos que deben hacer los personajes.

 “Una de las cosas que más me apasiona de Huellas es que a medida que la historia se desenvuelve, todo tiene una razón de ser, las piezas se alinean y se experimenta lo que hay debajo de esa aparente simpleza y cotidianidad de cada personaje dejando en evidencia que a veces perder la razón es un acto de amor. Huellas es una película donde los secretos del inconsciente terminan en la superficie, sin importar la profundidad a la que hayan sido enterrados ¿Para qué? Para seguir locos de amor, para ser mejores y más felices.”

Tatilana Olea

TEXTO ORIGEN DE LA PELÍCULA

El día que no recuerdo: Fue en el mes de febrero de 2012, cuando estaba re-escribiendo un guion que me tenía con los pelos y el alma de punta. Acostumbro despertarme, con la ayuda de la alarma del celular, 5:30-6:00 AM, dependiendo los compromisos que tenga, mi esposa generalmente se levanta dos horas más tarde pero ese 10 de febrero se levantaría a la misma hora que yo porque viajaba con una amiga a un pueblo de Cundinamarca a una reunión de trabajo, ese día sonó la alarma, 5:30 AM y no me desperté.

Ella estaba lista para salir a las 7:30 AM, dice que me miró y yo seguía dormido en posición fetal, como nunca antes, se extrañó y decidió marcharse sin hacer tanto ruido porque pensó que me hacía bien dormir un poco más de lo normal ya que en los últimos días me había notado agotado, ido y muy irascible. Dice que me llamó al celular a las 10:00 AM y no le contesté, no se le hizo raro porque cuando escribo me timbra y si no le devuelvo la llamada ella entiende que estoy librando “la batalla de las palabras”. Ella dice que me marcó a las 12, que me envió mensajes y yo no di señales de vida. Le sirvieron las horas extras de sueño y debe estar inspirado, fue lo que finalmente concluyó.

Llegó tipo 2 de la tarde y encontró el apartamento tal como lo había dejado, las ventanas cerradas, la cama sin tender, no había platos del desayuno sucios o lavados, yo no había preparado almuerzo, y lo más extraño para ella era que no había rastro de haberme preparado café, me encontró sentado en el sofá frente al televisor viendo un programa infantil, se le hizo raro porque generalmente solo veo noticias o quizá alguna película de esas que a ella le aburren… ella me jura que cuando la vi salí a abrazarla y le hablé como un niño, personaje que yo utilizaba de vez en cuando para decirle toda clase de cursilerías y al que ella amaba como si de verdad existiera… Le conté emocionado que había comido frutas, que me había tomado toda la leche desde la misma bolsa, que vi varios programas y le rematé diciendo como niño: Mami, te extrañé mucho. Ella se rió de mis ocurrencias y me preparó almuerzo, yo seguí con la misma actitud y me dormí desde las 4PM hasta las 7PM. Me desperté y seguí tratando a mi esposa como si fuera mi madre, como si yo fuese un niño de cinco años. Ella empezó a preocuparse y al tiempo buscaba las motivaciones de mi actitud, tal vez estaba experimentando algo para algún personaje; llegó a pensar. El reguero en el baño cada vez que hacía pipí y un leve olor a orín que notó en unos de mis repetidos abrazos la llevaron a proponerse retar qué tan niño de verdad era.

Se vistió con lencería, me bailó y me acarició, pero nada de eso funcionó, yo seguía actuando como un niño, lo que la llevó al desespero y empezó a llorar, pensó llevarme al hospital pero desistió porque no tenía claro qué iba a decir cuando preguntarán cuál era mi dolencia, ésta psicóloga social concluyó que todo era producto del estrés y lo mejor era que yo descansara, por eso me obligó a tomarme una agua de canela con miel de abejas mientras ella rezaba todo lo que sabía, y me dormí…

La alarma del celular me despertó a las 5:30 AM, después de apagarla, me di cuenta que ella estaba despierta mirándome con una cara de angustia única, qué soñaste le dije, ella al escuchar mi voz y mirarme fijamente a los ojos se le escurrieron las lágrimas, me dio un abrazo y me dijo: feliz cumpleaños mi amor, no vuelvas a jugar conmigo así. Creí que era ella quien me estaba bromeando porque para mí no era 11 de febrero. Ella jura que todo es cierto y yo le juro que no recuerdo nada de lo que ocurrió ese 10 de febrero, solo recuerdo que me acosté el 9 después de verme la película El Tambor de Hojalata y desperté el 11, día de mi cumpleaños y aniversario de la muerte de mi padre.

El anterior suceso fue el punto de partida para escribir esta historia de la cual soy también su director, actor y productor. Aclaro que no es una obra autobiográfica, sólo me inspiré en este extraño suceso.

DETRÁS DE HUELLAS

Es innegable que la guerra le ha quitado la posibilidad a miles de niños y niñas de nuestro país de vivir su infancia al lado de sus padres, pero el conflicto bélico no es la única causa.

¿Qué pasa con los millones de ciudadanos que cuando niños fueron abandonados; por causas distintas al conflicto armado, cómo está su salud mental, les quedó algún trauma o lo superaron, perdonaron a sus progenitores, se perdonaron así mismos, pasaron de ser abandonados a abandonar, o rompieron el ciclo?

Muchos de los niños y niñas abandonados son hijos de adolescentes provenientes de sectores vulnerables que ante semejante responsabilidad ven amenazados sus sueños y por ello deciden huir. Es de tal magnitud esta realidad que el gobierno colombiano creó el CONPES 147 como medida para prevenir el embarazo no deseado desde distintos frentes, porque aparte del abandono, el hecho de ser padres jóvenes está asociado con la pérdida del bienestar y como potenciador de círculos de pobreza y deterioro social. Quiere decir ni más ni menos que si hablamos de menores abandonados también hablamos de embarazos no deseados. Esta realidad es la base sobre la cual está fundamentada la historia del largometraje Huellas y con ello no buscamos generar juicios morales ni éticos sino poner de presente una abrumadora realidad en la que más que culpables o respuestas dejamos preguntas. Huellas desde esta perspectiva se vuelve un producto audiovisual al que deberían acceder: Los y las que desean tener hijos, los y las que ya tienen hijos y los y las que dudan de si tener o no tener hijos.

En la imperiosa necesidad global de ayudar a construir mejores ciudadanos se hace obligatorio que miremos hacia adentro para poder ser capaces de ver claramente hacia afuera. “La mayoría simplemente está superando malos hábitos emocionales establecidos en los primeros diez años de su vida”. Marlon Brando.

Estas directrices conceptuales de Huellas hacen que para la fase de promoción podamos tener de aliados a entidades como ICBF, Profamilia, etc. Estamos en eso.

En Huellas hay claros ejemplos de lo que promulga la Psicología Transgeneracional en lo que tiene que ver con los patrones que se transmiten de generación en generación y se reflejan en la salud mental y física de los personajes. Lealtades invisibles, mandatos y secretos familiares, entre otros, hacen parte del ramillete de huellas visibles e invisibles de esta historia.

A nivel cultural Huellas le hace un homenaje a algunos de los iconos más representativos de la colombianidad. Destacamos:

  • El homenaje a Gabriel García Márquez a través de las mariposas amarillas representativas del universo Macondiano.
  • El homenaje a la música de banda a través de una de las agrupaciones más insignes del folclor como lo es La Banda 19 de Marzo de Laguneta.
  • Se cuenta musicalmente los orígenes del porro (Bullerengue, gaitas hasta la entrada de instrumentos de viento metálicos). Música que tiene a varias personas y organizaciones trabajando para que la RAE incluya la palabra Porro como ritmo musical cadencioso y alegre autóctono del caribe colombiano y que sea declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la humanidad.
  • Homenaje al músico de banda a través del Maestro Miguel Emiro Naranjo, quien es uno de los folclórologos más importante del país, el cual ha logrado enseñar la música de Banda en España, Inglaterra, Grecia, Bélgica y Austria, entre otros.
  • Se cuenta musicalmente la transformación que ha tenido el vallenato, iniciando con acordeón, caja y guacharaca para terminar con una canción de Carlos Vives, quien es el mayor exponente de esta música declarada por la Unesco Patrimonio Cultural e Inmaterial de la humanidad.
  • Homenaje a la zafra Mortuoria, canto empleado por las comunidades afrocolombianas del litoral Caribe para acompañar el entierro o velorio de un pariente.
  • Homenaje a la bailarina conocida como María Varilla (su nombre real era María de los Ángeles Tapias) que se inmortalizó con el porro que lleva su nombre y que es el himno cultural de Córdoba.
  • Homenaje a las artesanías realizadas por tribus indígenas, como manillas tejidas en hilo, collares y billeteras en caña flecha. (Material con el que realizan el sombrero vueltiao).
  • Homenaje al sombrero vueltiao, pues se utiliza como metáfora con el que se hace una semejanza entre su tejido y el tejido familiar y social de la cultura‎ caribe.
  • El sombrero vueltiao es símbolo cultural de la nación (símbolo de la colombianidad). Ley 908 de 2004 y patrimonio cultural del departamento de Córdoba. ‎Ordenanza 08. 17/06/04.

A nivel geográfico Huellas hace un recorrido de sur a norte mostrando municipios como:

San José de Uré: Único pueblo palenque en Córdoba, cuyos habitantes, en su mayoría, mantienen la tradición de lavar la ropa a la orilla de la quebrada.

Montelíbano. Donde la extracción de arena del fondo del río en una significativa fuente de empleo.

Planeta Rica. Municipio en el que vender agua en coche (carruaje arrastrado por un caballo) es una forma de sustento para muchas familias. Planeta fue la casa de juglares como Alejo Durán y Enrique Díaz.

Montería y su indudable progreso reflejado en el aprovechamiento del río donde los planchones son protagonistas, tanto, que son patrimonio cultural de la región y la ronda del Sinú, el parque lineal más largo en latinoamérica.

Santa Cruz de Lorica. Que hace parte de la red de los pueblos patrimonios de Colombia, su plaza de mercado es monumento nacional, resolución #1756. 26/10/1996. El centro de Lorica fue declarado de interés patrimonial, resolución #0796. 16/06/00. La iglesia, patrimonio arquitectónico. Huellas le hace un homenaje a uno de los más ilustres Loriqueros: David Sánchez Juliao.

Huellas termina su viaje en San Bernardo del viento y San Antero, municipios con hermosas playas de gran potencial turístico. En todo el recorrido Huellas muestra la riqueza hídrica y cómo ésta es aprovechada de distintas maneras.

Todos estos elementos presentes en Huellas están tratados con gran sutileza y buscan ser como los avisos que se encuentran en un viaje; darle al viajero acucioso pistas de dónde está y hacia dónde se dirige, pero igualmente pueden pasar desapercibidos si no miras a los lados, a menos que lleves un copiloto que te ilustre sobre ellos.

Huellas te invita a hacer un viaje por el camino viejo, el único riesgo es que reconozcas tus Huellas.